Discusión sobre este post

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Avatar de Mathesoniano

"Miras a tu alrededor y solo hay profetas del desastre. Ni una persona que se atreva a decir qué construimos mañana". Una de las cosas que más llaman la atención políticamente es justo esto: ni en todas las gradaciones de la derecha ni de la izquierda hay nada remotamente ilusionante. Lo más novedoso de la derecha, su parte más joven, no paran de hacer el ridículo inventando pasados que nunca existieron y que en teoría fueron la cumbre de la civilización (según las semanas son los años 80, los años 90 o principios del 2000). La izquierda más alejada del centro vive en una cruzada moral de la que no ha salido, pero están obsesionados de manera ridícula con los que consideran malvados y no tienen tiempo de explicar mucho ese futuro mejor a este presente. En general nadie habla de ningún futuro mejor: las partes más moderadas de izquierda y derecha aspiran a ejercer de administradores de fincas, ir viendo las cosas pasar y, en definitiva, jugar a las cosas simbólicas que cuesten poco dinero. Hay una crisis de valentía en las élites y también de capacidad de imaginar un mundo mejor, tanto en su versión conservadora como progresista. Tengo la teoría de que los últimos optimistas en España fueron los independentistas catalanes con el Procés, pero estábamos todos tan poco acostumbrados a serlo que se les fue de madre hasta resultar infantiles. Pero bueno, muchas gracias por tu post: es el que me habría encantado escribir a mi. Gracias.

Avatar de Ignacio Sainz de Medrano

El otro día escribí sobre esto, aunque anclado en mis movidas mentales de boomer. Suscribo lo principal: el poder no está cumpliendo con su parte del contrato, que está roto, o mejor dicho, por rehacer.

Y concuerdo también en que casi todo lo que nos han metido en la cabeza es fruto del populismo mediático, político y algorítmico (si es que eso no es lo mismo).

Seguramente el populismo de Steve Bannon compra el marco mental del populismo de izquierda y se limita a cambiar los nombres. Pero creo, a diferencia tuya, que no es el populismo el que rompe el esquema, como dices tú, sino la consecuencia de la ruptura de un pacto que, como apuntas en tu libro, ya no puede funcionar en el actual contexto económico y tecnológico.

En cualquier caso: gracias por este texto valiente.

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