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Avatar de Roy Cobby

Leyéndolo me venía constantemente a la cabeza la tesis que desarrollan Naomi Klein y Astra Taylor sobre la extrema derecha en el “fin del mundo”: esa idea de que, cuando se consigue instalar la sensación de que nada funciona, de que todo está roto y ya no hay futuro común, la salida que se ofrece no es reconstruir lo colectivo, sino abrazar un individualismo sin complejos.

Trump encarna exactamente eso: si el mundo es una jungla, la solución no es el Estado ni las instituciones, sino el hombre fuerte y el “sálvese quien pueda”. Desmantelamiento de lo público, desprecio por cualquier forma de cuidado colectivo, y una ética casi survivalista donde cada cual debe arreglárselas solo; si puedes. Klein y Taylor explican muy bien cómo esta narrativa convierte el colapso (real o fabricado) en oportunidad política: se rompe la confianza en lo común para legitimar la retirada del Estado y la privatización de la supervivencia.

Y lo más inquietante es que ya estamos viendo ese patrón en los desastres naturales agravados por el cambio climático: comunidades abandonadas, infraestructuras que no llegan, respuestas públicas insuficientes, y la normalización de que quien tenga recursos se proteja y quien no, quede atrás. Exactamente el mundo que esta “coalición de las ventanas rotas” nos prepara para aceptar como inevitable.

Por eso me parece tan importante tu insistencia en no comprar el relato del colapso permanente. No solo porque sea falso en muchos indicadores, sino porque esa percepción de derrumbe es el terreno fértil sobre el que crece esta política del abandono. Si dejamos que nos convenzan de que todo está perdido, acabamos aceptando como natural un futuro sin solidaridad, sin Estado y sin comunidad.

Avatar de Maria Alvarez

Así es, exactamente. La paradoja es que Trump está navegando hoy sobre la alfombra que le dejó Occupy Wall Street (la idea de que "we are the 99%" y las élites son corruptas).

Y es que para decir que la democracia funciona, lo que hay que defender es que funciona cuando no están los tuyos en el poder.

Y luego hay otra cosa: la dicotomía entre optimismo y pesimismo no tiene nada que ver con la realidad. Para empezar porque no podemos predecir el futuro. Para seguir, porque unas circunstancias adversas no tienen por qué correlacionar con pesimismo. Es más, si prestamos atención a historia, yo diría que es al contrario. Es en los momentos más difíciles (frente a una guerra, una catástrofe o la propia muerte) cuando la gente se vuelve más optimista: Gramsci, Churchill, Mandela, Pasionaria, Durruti, Allende son algunos ejemplos, por no seguir hasta el infinito.

Por el contrario, los grupos sociales que tienden al pesimismo siempre son los mismos: aristócratas (del periodo que sea) melancólicos que se refugian en la nostalgia de un pasado mejor o en la crítica acérrima a todo lo que ocurre por puro aburrimiento o para defender sus privilegios.

El pesimismo es un privilegio de quien puede vivir sin preocuparse del futuro.

Avatar de p.vv

En esa actitud negativa detecto desde hace tiempo a una coalición bastante peculiar. No se trata de grandes personajes, ni de periodistas a sueldo, que también, sino de profesionales que comparten una visión liberal de la sociedad, y una inquina inmisericorde hacia todo lo que huela a progresismo.

Son los antiwoke, los que cuestionan la violencia de género, los que cargan contra la memoria histórica...

Además, utilizan su preparación intelectual, para refrendar sus ideas con datos y teorías científicas, de forma que son capaces de dotar al exabrupto más vulgar de un halo de respetabilidad que les hace, por momentos, parecer atractivos.

Seguro que os vienen a la cabeza varios nombres sin necesidad de nombrarlos, que tampoco es mi intención.

Pero si pongo el foco en ellos es porque los considero una influencia muy importante para las clases medias; esas que soportan religiosamente nuestro bendito estado del bienestar, y que por ello son susceptibles de ver cristales rotos por todas partes, influidos por el discurso de esa élite intelectual que aboga desde las redes sociales con machacona insistencia en el complot progresista de la corrupción.

Ellos están de guerra cultural, juegan a favor de corriente, aprovechando los vientos trumpistas, y la resistencia numantina e incoherente de un gobierno cada vez más aislado.

Ahí veo yo un problema a corto plazo, y me temo que si el péndulo se mueve al lado derecho vamos a tardar mucho tiempo en recoger los cristales rotos.

Avatar de Javier Jurado

Magnífico, María. Es preocupante ver los paralelismos de la escalada del discurso trumpista con los del mito de la puñalada por la espalda. Cuando he leído al principio la alusión a las ventanas rotas, mi mente se ha ido inevitablemente a la noche de los cristales rotos. Pero comparto plenamente esa conexión de la dinámica del clickbait con el alimento de la tentación del pensamiento apocalíptico. No necesariamente porque haya una élite que todo lo orquesta. Pero sí porque ciertas élites, en todo el espectro, están tratando de aprovecharse de ella. Gracias por tu reflexión.

Avatar de Angeles Peña Rodas

Tienes razón. Lo de las ventanas rotas es como decir que todos los políticos son iguales. Me gustaría compartir tu optimismo pero veo un mundo en el que se prioriza el beneficio antes que el bienestar humano. Y es cada vez más preocupante pues ese beneficio recae cada vez en menos manos. Esas manos son las que nos gobiernan y las que crean nuestras amenazas (IA, armas ..)No, no me siento esperanzada. Es verdad que la humanidad y su desarrollo técnico y científico tienen un gran potencial pero estando en manos de quienes estamos su poder queda pervertido.

Avatar de Antonio Gutierrez

Muy buen articulo, muy de acuerdo con lo de las ventanas rotas, aunque su “ política “ exterior yo la englobo mas en un tema de como vé EEUU su concepción de país y del mundo ( destino manifiesto), Trump solo lo amplifica, y finalmente te veo “ demasiado” optimista, el progreso humano es solo una opción, y los últimos decenios lo hemos tratado como una religión, y de aquellos barros, estos lodos, en forma de crisis ambiental, de recursos, y de civilización occidental.

Avatar de Alfredo

"El pesimismo es un privilegio de quien puede vivir sin preocuparse del futuro." Me ha gustado mucho esa frase que haces en un comentario. Da para un buen análisis. Una pregunta ¿Has leído y/o basas parte de tu trabajo en las tesis de Angus Deaton?

Avatar de Maria Alvarez

Hmmm. No. No había oído hablar nunca de él. Yo no soy economista y, además, me pasa una cosa un poco rara y es que no tengo memoria episódica. Así que mi background teórico es un queso gruyere: Hay cosas que he investigado mucho y recuerdo bien porque trabajo con ellas todo el rato, pero de otras no sé nada en absoluto o se me ha olvidado.

Y por esa razón me encanta que me recomienden cosas nuevas. ¿Este señor es recomendable?

Avatar de Alfredo

Yo he leído "El gran escape. Salud, riqueza y los orígenes de lo a desigualdad". Me pareció muy riguroso y va en la dirección de tu artículo, por eso te preguntaba.

Y sí, ese libro te lo recomiendo

Avatar de Francisco Alcoba

El artículo describe bien cómo se fabrica la percepción de colapso: no hace falta que el sistema caiga, basta con convencer de que ya lo ha hecho.

Donde me genera fricción es en el cierre. Cuando se sugiere que la respuesta pasa por “dejar de señalar ventanas rotas”, incluso si existen, aparece una tensión seria: la defensa del sistema empieza a exigir silencio selectivo.

No toda crítica es alarmismo, ni toda señalización erosiona la democracia. A veces ocurre lo contrario: cuando una sociedad trata la crítica honesta como irresponsable, confunde estabilidad con relato y debilita aquello que pretende proteger.

El reto quizá no sea dejar de señalar grietas, sino aprender a distinguir entre exageración performativa y riesgos reales, y hablar de estos últimos sin histeria, pero sin negación.

Avatar de Eduardo

Gracias por abrir esta ventana a la esperanza y a una mirada más limpia y menos intoxicada

Avatar de Dionisio

Gracias

Avatar de Argelaguer

🙏

Avatar de Roberto

Muy interesante 😃. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack en español?

Avatar de Juan Polanía

Es un análisis muy interesante, y lo de las ventanas rotas es una excelente metáfora. Sin embargo, hay algo que no termina de encajarme y es el utilizar la idea del "progreso" como estandarte contra quienes se escudado en ese mismo concepto para cometer las más grandes aberraciones. Tendríamos que revisar, por tanto, en qué consiste eso del "progreso", y ver que tan distinto es de lo que la ultraderecha propone, de lo contrario acabamos remando todos hacia el mismo precipicio.

Avatar de Manuel Vera García

Gracias por resaltar en tu artículo la parte positiva del mundo actual. No obstante, yo pienso que, aunque los datos que compartes en este artículo son ciertos y necesarios de conocer, también lo es, por desgracia, que el mundo actual (y el pasado reciente también) está dominado por múltiples intereses económicos y geopolíticos que están queriendo que los avances sociales que refieres vayan para atrás (de ahí la crítica despectiva por parte de los halcones político-económicos tipo Donald Trump hacia todo lo Woke, cuando este es un término que nació para reivindicar los derechos de las personas negras en EEUU). La progresiva concentración del capital en cada vez menos manos tampoco es una señal positiva en la actualidad. Pero, lo dicho, también tenemos que ver el vaso medio lleno que es real, y no solo el medio vacío, por muy real que también sea. 🙏🏻