Hola María. Te conocí a través del http://Diario.es y me encantaron tus análisis. Siempre los leía y los leo con ganas. Como he visto que te dicen en algun comentario, me parecen muy lúcidos y divertidos. He leído tu “Hijos del optimismo” y quizás lo que más me ha gustado, como del resto de tus trabajos, es que se leen muy fácil y, aunque aparentemente la información que transmites parezca simple, supone solamente la parte comunicada, que obedece a lo que yo llamo la “teoría del iceberg”. Lo que escribes es lo que se ve, lo que nos llega, pero para que se vea tiene que haber una gran cantidad de trabajo y análisis por debajo, ocultos. Así que, enhorabuena y gracias por tu trabajo.
Me ha gustado mucho el texto sobre Donald Trump y la guerra de los mundos. La analogía con la guerra de los mundos y la historia y actualidad inglesa me parece muy bien encontrada. También todo lo que planteas sobre los populismos. Sloterdijk, del que soy acérrimo lector, define los populismos, desde mi punto de vista muy acertadamente, como simplificaciones agresivas. La posible solución que propones al final de tu texto mira solamente a una parte de la ecuación. No se trata solamente de escuchar a los otros, se trata también de conseguir que los otros nos escuchen y eso, como muy bien planteas con la ideas de que vivimos en diferentes mundos, es lo más complicado y lo realmente difícil. Se trata, en otros términos, de conseguir ampliar los universos de significación de las personas. De ampliar su visión del mundo, de hacer más complejas las miradas sobre la realidad para poder encontrarnos y dialogar. Las simplificaciones facilitan la vida puesto que reducen la complejidad, por eso tanta gente se apunta. El problema de las simplificaciones es que evitan tener que pensar y profundizar en la realidad, si además son agresivas, la cosa se pone muy difícil. Aprender o tomar conciencia de que podemos no tener razón y, al mismo tiempo, estar abierto a otras ideas y planteamientos es, para mi, el gran desafío de la realidad actual.
Hola María. Como siempre, aguda y certera visión. No hay que confundir coyuntura con problema estructural. Que a Trump le vaya como el pedo no quiere decir que en dos años los Estados Unidos salen del hoyo. El personaje ha creado una cosmología que le va a sobrevivir, porque en ella viven muchos millones de personas que, de momento, no tienen otra.
Conozco bien el caso de UK. De nuevo, estamos ante una cuestión de personas: no basta con cortar con el pasado cambiando los nombres. Hay que cambiar las cosas. Que Boris Johnson fuera un payaso no habilita a Starmer como el héroe que va a romper el hechizo.
Estamos en tiempos extraordinarios, que precisan de personas extraordinarias... a las que no se ve por ninguna parte. Atentos a Francia.
Olá! Vivo em Portugal e sigo-a no X, Substack e há mais tempo através de artigos de jornais. Agora gostaria de ler o seu livro. Está prevista alguma edição em português? Obrigado.
Hola María. Te conocí a través del http://Diario.es y me encantaron tus análisis. Siempre los leía y los leo con ganas. Como he visto que te dicen en algun comentario, me parecen muy lúcidos y divertidos. He leído tu “Hijos del optimismo” y quizás lo que más me ha gustado, como del resto de tus trabajos, es que se leen muy fácil y, aunque aparentemente la información que transmites parezca simple, supone solamente la parte comunicada, que obedece a lo que yo llamo la “teoría del iceberg”. Lo que escribes es lo que se ve, lo que nos llega, pero para que se vea tiene que haber una gran cantidad de trabajo y análisis por debajo, ocultos. Así que, enhorabuena y gracias por tu trabajo.
Me ha gustado mucho el texto sobre Donald Trump y la guerra de los mundos. La analogía con la guerra de los mundos y la historia y actualidad inglesa me parece muy bien encontrada. También todo lo que planteas sobre los populismos. Sloterdijk, del que soy acérrimo lector, define los populismos, desde mi punto de vista muy acertadamente, como simplificaciones agresivas. La posible solución que propones al final de tu texto mira solamente a una parte de la ecuación. No se trata solamente de escuchar a los otros, se trata también de conseguir que los otros nos escuchen y eso, como muy bien planteas con la ideas de que vivimos en diferentes mundos, es lo más complicado y lo realmente difícil. Se trata, en otros términos, de conseguir ampliar los universos de significación de las personas. De ampliar su visión del mundo, de hacer más complejas las miradas sobre la realidad para poder encontrarnos y dialogar. Las simplificaciones facilitan la vida puesto que reducen la complejidad, por eso tanta gente se apunta. El problema de las simplificaciones es que evitan tener que pensar y profundizar en la realidad, si además son agresivas, la cosa se pone muy difícil. Aprender o tomar conciencia de que podemos no tener razón y, al mismo tiempo, estar abierto a otras ideas y planteamientos es, para mi, el gran desafío de la realidad actual.
Hola María. Como siempre, aguda y certera visión. No hay que confundir coyuntura con problema estructural. Que a Trump le vaya como el pedo no quiere decir que en dos años los Estados Unidos salen del hoyo. El personaje ha creado una cosmología que le va a sobrevivir, porque en ella viven muchos millones de personas que, de momento, no tienen otra.
Conozco bien el caso de UK. De nuevo, estamos ante una cuestión de personas: no basta con cortar con el pasado cambiando los nombres. Hay que cambiar las cosas. Que Boris Johnson fuera un payaso no habilita a Starmer como el héroe que va a romper el hechizo.
Estamos en tiempos extraordinarios, que precisan de personas extraordinarias... a las que no se ve por ninguna parte. Atentos a Francia.
Olá! Vivo em Portugal e sigo-a no X, Substack e há mais tempo através de artigos de jornais. Agora gostaria de ler o seu livro. Está prevista alguma edição em português? Obrigado.