Milanovic lleva años subrayando dos ideas que encajan casi punto por punto con lo que planteas aquí. La primera es que la desigualdad no opera solo en la cola extrema (el 0,1% o el 1%), sino a lo largo de toda la distribución. En Capitalism, Alone habla de una “clase media-alta global” que, sin ser multimillonaria, se beneficia estructuralmente del sistema: profesionales cualificados, propietarios de activos, insiders del Estado y del mercado. Es muy parecido a tu “segundo tercio”: no son los Forbes, pero tampoco están del lado de quienes viven solo de su salario.
La segunda es aún más incómoda políticamente: el problema central no es solo quién posee la riqueza, sino cómo se reproduce. Milanovic insiste en que el capitalismo contemporáneo tiende a convertirse en un capitalismo patrimonial, donde los rendimientos del capital crecen más rápido que la economía y que los salarios, exactamente el fenómeno que describes cuando señalas que la riqueza se ha desacoplado del PIB y se ha convertido en una montaña de activos que hay que “remunerar”.
En ese sentido, el texto apunta a algo clave: el malestar no nace tanto de que “otros tengan mucho”, sino de que cada vez más gente vive para sostener una masa de riqueza que no produce valor nuevo. Milanovic lo formula de otra manera, pero llega a una conclusión similar: cuando el capital deja de estar ligado a la inversión productiva y se ancla en activos heredables, la movilidad se congela y la sensación de estancamiento se vuelve existencial, no solo material.
Pero sí, yo creo que la clave es empezar a hablar de cómo es el sistema entero el que no está funcionando como debería. Son los mecanismos que generan la riqueza los que son un problema porque son injustos: retribuyen el capital improductivo en lugar la innovación, la creación, etc.
Y es un tema super incómodo, como tú dices, porque fueron los pilares del estado del bienestar y del capitalismo de la segunda mitad del siglo XX. Por esto está muriendo la democracia cristiana y la socialdemocracia: no son capaces de enfrentarse al colapso de su propio modelo.
Y yo creo que el problema con la tesis del "1%" es que lo que intenta es prolongar la vida de esas organizaciones a costa de explicar a la gente lo que está pasando para que podamos encontrar una solución que sea buena y justa para todos.
Un tal Jeff Bezos compra el Washington Post y justifica el desmantelamiento de la plantilla por falta de rentabilidad. Es el mismo que, unos meses antes, gastó absurdas millonadas en una boda indescriptible, pues no hay palabra que junte los conceptos gilipollas y hortera con suficiente contundencia. ¿Es posible mantener este trampantojo? ¿Hay algún precepto no ya ético, sino meramente económico, por el cual semejantes tipejos tengan que gozar, encima, de múltiples triquiñuelas de elusión fiscal?
Cuando yo era un chaval, de la familia Botín (y de otros ricos, pero ricos de verdad), se elogiaba la 'discreción', como si la fortuna se deslustrase haciendo alardes y ostentación. Manejaban los hilos -los verdaderos hilos, esos que determinan la energía que consumiremos y los impuestos que pagaremos, todos los demás-, naturalmente, pero al menos no daban el espectáculo penoso de Musk, Bezos, Trump and Co. Una patulea grotesca y grosera, a la que, incomprensiblemente, le hacen claque personas a las que ellos desprecian desde lo más hondo de su hiel verdenegra.
Jolín!, estoy en lo más bajo de la Suciedad capitalista, no he llegado ni al lujo de tener créditos, hipotecas, cero toda la vida, lo mío es sub_clase_nada. Fracaso total!!.
Otra vez esa agradable sensación de leer cosas que se dicen en todas partes, que llevas en cabeza y que no son nada nuevo... y sin embargo la perspectiva es original, sorprendente y fértil ... qué ganas de que llegue el 26F!
Milanovic lleva años subrayando dos ideas que encajan casi punto por punto con lo que planteas aquí. La primera es que la desigualdad no opera solo en la cola extrema (el 0,1% o el 1%), sino a lo largo de toda la distribución. En Capitalism, Alone habla de una “clase media-alta global” que, sin ser multimillonaria, se beneficia estructuralmente del sistema: profesionales cualificados, propietarios de activos, insiders del Estado y del mercado. Es muy parecido a tu “segundo tercio”: no son los Forbes, pero tampoco están del lado de quienes viven solo de su salario.
La segunda es aún más incómoda políticamente: el problema central no es solo quién posee la riqueza, sino cómo se reproduce. Milanovic insiste en que el capitalismo contemporáneo tiende a convertirse en un capitalismo patrimonial, donde los rendimientos del capital crecen más rápido que la economía y que los salarios, exactamente el fenómeno que describes cuando señalas que la riqueza se ha desacoplado del PIB y se ha convertido en una montaña de activos que hay que “remunerar”.
En ese sentido, el texto apunta a algo clave: el malestar no nace tanto de que “otros tengan mucho”, sino de que cada vez más gente vive para sostener una masa de riqueza que no produce valor nuevo. Milanovic lo formula de otra manera, pero llega a una conclusión similar: cuando el capital deja de estar ligado a la inversión productiva y se ancla en activos heredables, la movilidad se congela y la sensación de estancamiento se vuelve existencial, no solo material.
Buscaré a este señor y lo leeré con interés!
Pero sí, yo creo que la clave es empezar a hablar de cómo es el sistema entero el que no está funcionando como debería. Son los mecanismos que generan la riqueza los que son un problema porque son injustos: retribuyen el capital improductivo en lugar la innovación, la creación, etc.
Y es un tema super incómodo, como tú dices, porque fueron los pilares del estado del bienestar y del capitalismo de la segunda mitad del siglo XX. Por esto está muriendo la democracia cristiana y la socialdemocracia: no son capaces de enfrentarse al colapso de su propio modelo.
Y yo creo que el problema con la tesis del "1%" es que lo que intenta es prolongar la vida de esas organizaciones a costa de explicar a la gente lo que está pasando para que podamos encontrar una solución que sea buena y justa para todos.
Un tal Jeff Bezos compra el Washington Post y justifica el desmantelamiento de la plantilla por falta de rentabilidad. Es el mismo que, unos meses antes, gastó absurdas millonadas en una boda indescriptible, pues no hay palabra que junte los conceptos gilipollas y hortera con suficiente contundencia. ¿Es posible mantener este trampantojo? ¿Hay algún precepto no ya ético, sino meramente económico, por el cual semejantes tipejos tengan que gozar, encima, de múltiples triquiñuelas de elusión fiscal?
No olvides la millonada que se gastó en Los Anillos del Poder para dar un capricho a su nene.
Cuando yo era un chaval, de la familia Botín (y de otros ricos, pero ricos de verdad), se elogiaba la 'discreción', como si la fortuna se deslustrase haciendo alardes y ostentación. Manejaban los hilos -los verdaderos hilos, esos que determinan la energía que consumiremos y los impuestos que pagaremos, todos los demás-, naturalmente, pero al menos no daban el espectáculo penoso de Musk, Bezos, Trump and Co. Una patulea grotesca y grosera, a la que, incomprensiblemente, le hacen claque personas a las que ellos desprecian desde lo más hondo de su hiel verdenegra.
Jolín!, estoy en lo más bajo de la Suciedad capitalista, no he llegado ni al lujo de tener créditos, hipotecas, cero toda la vida, lo mío es sub_clase_nada. Fracaso total!!.
Otra vez esa agradable sensación de leer cosas que se dicen en todas partes, que llevas en cabeza y que no son nada nuevo... y sin embargo la perspectiva es original, sorprendente y fértil ... qué ganas de que llegue el 26F!
"Antes de la II Guerra Mundial las élites a acumular más del 90% de la riqueza." Esta frase ha quedado un poco rara.
Buen texto por todo lo demás. La distribución de la riqueza que cuentas al inicio, ¿entiendo que es básicamente una distribución Pareto?
Muchas gracias!!