A veces pienso que el problema no es que vivamos por encima de nuestras posibilidades, sino que lo que hacemos por encima de nuestras capacidades, como individuos y como comunidades humanas, es progresar... Hemos creado en muchos aspectos un mundo del siglo XXI teniendo todavía nuestro cerebro (y nuestra sociedad en general) gobernado por ideas e inercias de hace siglos y, peor aún, con importantes intromisiones de un puñado de neuronas de la Era Jurásica...
Hola María, enhorabuena por un artículo bien cuajado, muy interesante tu conclusión de cómo una dinámica de suma cero sólo puede llegar al conflicto y la imperiosa necesidad de salir de ella para evitar males mayores.
Sin duda, el abundantismo es una mejor solución que el escasismo con esas premisas, y su discurso mucho más atractivo. Son innegables los beneficios que nos ha traído el desarrollo y la tecnología y necesitamos que sigan siendo así. Klein/ Thomson y antes Diamandis han escrito mucho y bueno sobre ello
El problema es cuando la abundancia deja de ser un medio y se convierte en un fin en sí mismo. Y cuando esa abundancia se desplaza de allí dónde es necesaria (salud, vivienda, calidad de vida...) y se extiende a lo innecesario, frívolo e incluso dañino. Porque la abundancia también causa sus propios problemas, que no son menores, y es preciso solucionarlos. Y el remedio no se llama escasez sino suficiencia. Pero es tan necesario como la abundancia
Sobre ello escribí este post - que se llama precisamente Abundancia, como tu substack:
Leído! Conozco ese libro del que hablas, lo tengo por aquí y lo leí en su día. Habría un debate inmenso sobre si los límites son límites o no y cuáles son más reales que otros. Pero lo que a mi me pasa (lo digo en el artículo) es que a mi ese horizonte de la "suficiencia" no me interesa.
Y entiendo que hay mucha gente que sí, son formas distintas de mirar la vida y el mundo. A mi me hace falta, me gusta y me llena progresar, cambiar, hacer cosas distintas, explorar... El paradigma de la suficiencia no es para mi :D
Muchas gracias por la respuesta y la lectura! Sin duda cada uno somos libres de centrarnos en lo que nos interesa, y tú lo haces muy bien, apuntando los problemas a los que nos lleva la limitación del desarrollo de forma arbitraria.
Yo también soy muy fan de la innovación y de crear futuro, y a ello he dedicado casi toda mi carrera profesional. Pero no puedo evitar sentirme mal cuando veo cómo un desarrollo basado únicamente en la abundancia, sin controles ni mesura, no sólo nos está llevando a una situación medioambiental cuando menos inquietante, sino que tampoco nos acaba llevando a un lugar más feliz, pese a contar con muchos más recursos.
Puestos en modo solución, no creo que baste contraponer dos extremos ideales ignorando sus efectos secundarios. Por eso creo que lo razonable es defender en paralelo la innovación tecnológica y un comedimiento en la producción y el consumo, llamémoslo suficiencia o como se quiera. Lo que no es tan fácil en esta época tan dada a los adictos a los extremos. Pero es mucho lo que nos jugamos ;-)
Disfrutando como siempre de tus lecturas. Algunas cosas que se me ocurren así a lo loco, que seguramente tú podrás comentar mejor que yo:
1) Estoy de acuerdo en que la izquierda abrazó el juego de la suma cero, pero podría ser a) porque no tuvo más opción (la globalización y la libertad de movimientos de capital hicieron inviables esfuerzos individuales a nivel de país, y el capital, sencillamente, se fue donde vio que le conveía más irse: a Asia) o b) los políticos de esta generación no han conocido otra cosa, y el entorno cultural y político en el que han vivido les impide pensar que otra opción es posible. ¿Qué opinas?
2) Creo que hacemos análisis muy centrados en el punto de vista occidental. Sin duda EEUU y Europa están experimentando todos los síntomas que describes en tu artículo. Pero ¿Y Asia? Desde aquí (y reconozco mi limitación) parece que esta era se vive como una de liberación, no solo de Occidente, que también, sino de la pobreza: es una era de abundancia para ellos. No será, simplemente, ¿que el mundo está cambiando de eje?
1) no lo sé del todo, porque sobre esto creo que no hay nada escrito. Pero creo que la izquierda en 2008 percibía el progreso como indisociable del neoliberalismo. Y la reacción posterior decrecentista era, en parte, una crítica anticapitalista. El error yo creo que fue confundir progreso (humano) con progreso económico. Al abandonar las premisas del desarrollo del capitalismo, tampoco creo otras nuevas de otro tipo de progreso. Las identidades que han progresado en estos años lo han hecho por otras vías (el feminismo, el movimiento trans, el BLM, etc).
2) Sí, total. Por eso pongo mucho cuidado en no generalizar y decir siempre que hablo de Occidente. Mi sensación es que Asia (China, al menos) está en una trayectoria distinta... En parte, en la parte cultural. Pero en otra parte, la que tiene que ver con el desarrollo industrial, están donde estábamos nosotros en 2010, con la diferencia de que cuando pinchó su burbuja inmobiliaria hace 3 años, el gobierno no dejó caer a la economía. Y seguirán probablemente los pasos de Occidente en muchos sentidos.
En cualquier caso el relato de China es, aún, movilizador: sacar a la gente de la pobreza, generar clase media, producir, producir, producir...
Con muchos problemas, claro (y la espada de Damocles de la IA también encima de sus cabezas), pero la sociedad "compra", aun a costa de su libertad, la idea de que hay que crecer para progresar. Como bien dices, veremos en unos años.
Muy interesante, María. Hay muchos matices, pero el relato me parece muy sólido. Creo en cualquier caso que también influyó bastante que el movimiento ecologista más razonable entró en pánico y se echó a los brazos del capitalismo simbólico del postureo, y en una mezcla de greenwashing y sobrerregulación, ahogaron también el crecimiento.
Quizá más bien al revés: el capitalismo simbólico se aprovechó de la superioridad moral que le podía brindar el discurso ecológico y lo adoptó de dos formas contradictorias, pero debilitadoras del crecimiento: el greenwashing corporativo e institucional que destina recursos y esfuerzos en el marketing para parecer “verdes” y “sostenibles”; y al mismo tiempo, la sobrerregulación, que efectivamente ha contenido emisiones y consumos insostenibles a costa muchas veces de debilitar el crecimiento y cercenar la innovación.
Accurate. En lógica de suma cero la moderación es un callejón sin salida. Sin una promesa creíble, la democracia se vacía y deriva en tribalismo medieval. Urge entusiasmar con una alternativa optimista. Gracias por el post, a la espera del libro
Es un escrito con consideraciones importantes. El tema también lo es.
Debido a una lectura reciente ("La crítica agotada", Naredo), yo he asumido una idea de Naredo, la de que hay que superar la "metáfora absoluta" de la producción. Por ejemplo, se habla incluso de producir tierras raras, producir oro. Todo eso es alquimia. Existen las palabras "extracción", "adquisición" y "distribución", que (si uno no es economista madrileño, para quien "producción" tiende a significar ganancia oligárquica) pueden explicar perfectamente por ejemplo los flujos de petróleo, así como su uso en los países ricos, sin recurrir a la palabra "producción".
De todos esos términos, el que resulta clave es el de "distribución". No se trata de que esa distribución sea "ambiciosa", simplemente de que sea buena. Eso es lo que en Vivienda, actualmente, resulta implanteable. Una buena distribución.
¿Qué es distribuir bien la Vivienda? Esa es pregunta que se puede contestar de muchas maneras. Pero tendría ya valor el mero hecho de plantearla insistentemente.
Finalmente, y por recoger el hilo de Obama, este contó con un investigador bastante interesante en sus filas --Eric Klinenberg, el autor de "Palacios del pueblo" (que yo pude leer por la difusión de la obra que hizo Íñigo Errejón, de modo que, de paso, le reconozco yo también como un intelectual responsable, en el sentido de Chomsky, y por cierto un compañero). Ahí Klinenberg despliega su particular idea de la abundancia. "Biblioteca", en su prosa, es "palacio del pueblo". Y él dice: debe estar abierta de 9 a 9, todos los días, festivos incluidos. Es solo un ejemplo, pues también habla de Vivienda en detalle, de piscinas públicas y su historia en EEUU, y de algunas otras cosas. El debate no es tanto entre el más y el menos. La cuestión es que esas cosas (biblioteca decente, piscina en verano) la propiedad no puede darlas ni siquiera de manera suficiente. Por mucho dinero que tenga uno, no puede comprar miles de libros de un año para otro, ni una piscina grande tampoco. Puede comprar versiones peores de eso. No se le plantea entonces la cuestión de la abundancia: de hecho, es que no llega a plantearse la de la suficiencia. La vacuna del Covid es otro ejemplo de éstos. La disponibilidad diaria de todos los distintos periódicos (esa que garantizan las bibliotecas públicas de calidad). Y se podrían seguir citando más mejoras que, en términos realistas, solo pueden ser públicas.
En todo esto, apenas debe jugar un papel la metáfora absoluta de la producción. ¿El problema es cómo se paga? Tampoco, pues como sabía Keynes, no todas las inversiones son a fondo perdido. La educación es la que menos lo es. Un euro en bibliotecas serán luego dos o tres ahorrados en las escuelas (por ejemplo, dejando de comprar 28 libros de texto iguales, no digamos ya 28 tablets para cada grupo con aplicaciones privadas, de pago, y otras extravagancias de ese tipo; si el profesor puede apoyarse en una biblioteca operativa, el equipo de centro puede dejar de tirar el dinero en compras individuales como ésas --ese sí tirado a fondo perdido, pues 28 cosas iguales no son más que 27 cosas innecesarias, más en la época del proyector y el ordenador en el aula). Y evidentemente, tampoco puede ser un problema "cómo se adquiere", salvo para un fanático que desee mercantilizarlo todo y considere que los impuestos son comunismo tout court. En cuanto a "cómo se extrae", resultaría en verdad gracioso que alguien propusiera que hay en España escasez de libros o de piscinas. Lo que hay es neutralización: libros no leídos y piscinas no usadas. Pero no escasez!
Así pues, me parece oportuna la orientación que le das a tus escritos. No se trata de defender una abundancia de producción. Sino una abundancia en el uso, de cosas que sabemos que ya hay. Puesto que ese uso debe ser comunitario (siendo lo otro una "conurbación" de Geddes, es decir, una ciudad no-planificada monstruosa) y público (siendo lo otro impagable), abundancia comunitaria y pública parecería ser el proyecto pendiente. Que no empieza de cero. Pero que debe desarrollarse. (Y si podemos abandonar la herencia de Kissinger, que impuso lo de "crecimiento sostenible" por lo de confundirlo con el "self-sustained growth" y eliminar sus mejores potencialidades; incluso podemos usar el término "ecodesarrollo" sosegadamente.)
Abundancia o barbarie, pues. En España no hay otra: sólo los necios piensan en volver a los árboles, como dijo con sarcasmo Georgescu-Roegen, el gran ecologista europeo.
Hace 20 años todos los optimistas iban en el barco del neoliberalismo. Ese barco naufragó en la crisis de 2008 y ahora hay que reflotarlo con otro nombre.
Supongo que si estas son las alternativas, mola más ser izquierda negacionista y que derecha fascistoide
Para empezar, no escribir algo como este y creerse optimista: "¿No podríamos hacernos a la idea de que no hay más que repartir y conformarnos, encontrar otras formas de felicidad que no se basen en esperar constantemente algo nuevo y mejor? ... Yo, por mi parte, no tengo el menor interés en esa posibilidad."
No, pero eso sigue siendo tu opinión sobre lo que pienso yo. Lo que te pregunto, lo que me interesa saber, es qué propones tú para salir de la deriva en la que estamos (si es que compartes que estamos en una deriva de la que hay que salir).
A veces pienso que el problema no es que vivamos por encima de nuestras posibilidades, sino que lo que hacemos por encima de nuestras capacidades, como individuos y como comunidades humanas, es progresar... Hemos creado en muchos aspectos un mundo del siglo XXI teniendo todavía nuestro cerebro (y nuestra sociedad en general) gobernado por ideas e inercias de hace siglos y, peor aún, con importantes intromisiones de un puñado de neuronas de la Era Jurásica...
Gracias por escribir sobre esto!
Hola María, enhorabuena por un artículo bien cuajado, muy interesante tu conclusión de cómo una dinámica de suma cero sólo puede llegar al conflicto y la imperiosa necesidad de salir de ella para evitar males mayores.
Sin duda, el abundantismo es una mejor solución que el escasismo con esas premisas, y su discurso mucho más atractivo. Son innegables los beneficios que nos ha traído el desarrollo y la tecnología y necesitamos que sigan siendo así. Klein/ Thomson y antes Diamandis han escrito mucho y bueno sobre ello
El problema es cuando la abundancia deja de ser un medio y se convierte en un fin en sí mismo. Y cuando esa abundancia se desplaza de allí dónde es necesaria (salud, vivienda, calidad de vida...) y se extiende a lo innecesario, frívolo e incluso dañino. Porque la abundancia también causa sus propios problemas, que no son menores, y es preciso solucionarlos. Y el remedio no se llama escasez sino suficiencia. Pero es tan necesario como la abundancia
Sobre ello escribí este post - que se llama precisamente Abundancia, como tu substack:
https://verdadesincomodas.substack.com/p/abundancia
Léelo si quieres entender mejor a qué me refiero. A mí desde luego me interesaría conocer tu perspectiva sobre este ángulo ;-)
Leído! Conozco ese libro del que hablas, lo tengo por aquí y lo leí en su día. Habría un debate inmenso sobre si los límites son límites o no y cuáles son más reales que otros. Pero lo que a mi me pasa (lo digo en el artículo) es que a mi ese horizonte de la "suficiencia" no me interesa.
Y entiendo que hay mucha gente que sí, son formas distintas de mirar la vida y el mundo. A mi me hace falta, me gusta y me llena progresar, cambiar, hacer cosas distintas, explorar... El paradigma de la suficiencia no es para mi :D
Muchas gracias por la respuesta y la lectura! Sin duda cada uno somos libres de centrarnos en lo que nos interesa, y tú lo haces muy bien, apuntando los problemas a los que nos lleva la limitación del desarrollo de forma arbitraria.
Yo también soy muy fan de la innovación y de crear futuro, y a ello he dedicado casi toda mi carrera profesional. Pero no puedo evitar sentirme mal cuando veo cómo un desarrollo basado únicamente en la abundancia, sin controles ni mesura, no sólo nos está llevando a una situación medioambiental cuando menos inquietante, sino que tampoco nos acaba llevando a un lugar más feliz, pese a contar con muchos más recursos.
Puestos en modo solución, no creo que baste contraponer dos extremos ideales ignorando sus efectos secundarios. Por eso creo que lo razonable es defender en paralelo la innovación tecnológica y un comedimiento en la producción y el consumo, llamémoslo suficiencia o como se quiera. Lo que no es tan fácil en esta época tan dada a los adictos a los extremos. Pero es mucho lo que nos jugamos ;-)
Me encanta el brillo con el que sé leen tus escritos!
Cuando ya aprenda a no tener faltas de ortografía será increíble! 😅😂
Respecto al libro he entrado en Amazon y no está en versión Kindle. ¿estará?
Síii, estará, estará. Entiendo que el mismo día que salga a la venta.
Hola María
Disfrutando como siempre de tus lecturas. Algunas cosas que se me ocurren así a lo loco, que seguramente tú podrás comentar mejor que yo:
1) Estoy de acuerdo en que la izquierda abrazó el juego de la suma cero, pero podría ser a) porque no tuvo más opción (la globalización y la libertad de movimientos de capital hicieron inviables esfuerzos individuales a nivel de país, y el capital, sencillamente, se fue donde vio que le conveía más irse: a Asia) o b) los políticos de esta generación no han conocido otra cosa, y el entorno cultural y político en el que han vivido les impide pensar que otra opción es posible. ¿Qué opinas?
2) Creo que hacemos análisis muy centrados en el punto de vista occidental. Sin duda EEUU y Europa están experimentando todos los síntomas que describes en tu artículo. Pero ¿Y Asia? Desde aquí (y reconozco mi limitación) parece que esta era se vive como una de liberación, no solo de Occidente, que también, sino de la pobreza: es una era de abundancia para ellos. No será, simplemente, ¿que el mundo está cambiando de eje?
Hola, Ignacio!
1) no lo sé del todo, porque sobre esto creo que no hay nada escrito. Pero creo que la izquierda en 2008 percibía el progreso como indisociable del neoliberalismo. Y la reacción posterior decrecentista era, en parte, una crítica anticapitalista. El error yo creo que fue confundir progreso (humano) con progreso económico. Al abandonar las premisas del desarrollo del capitalismo, tampoco creo otras nuevas de otro tipo de progreso. Las identidades que han progresado en estos años lo han hecho por otras vías (el feminismo, el movimiento trans, el BLM, etc).
2) Sí, total. Por eso pongo mucho cuidado en no generalizar y decir siempre que hablo de Occidente. Mi sensación es que Asia (China, al menos) está en una trayectoria distinta... En parte, en la parte cultural. Pero en otra parte, la que tiene que ver con el desarrollo industrial, están donde estábamos nosotros en 2010, con la diferencia de que cuando pinchó su burbuja inmobiliaria hace 3 años, el gobierno no dejó caer a la economía. Y seguirán probablemente los pasos de Occidente en muchos sentidos.
En cualquier caso el relato de China es, aún, movilizador: sacar a la gente de la pobreza, generar clase media, producir, producir, producir...
Con muchos problemas, claro (y la espada de Damocles de la IA también encima de sus cabezas), pero la sociedad "compra", aun a costa de su libertad, la idea de que hay que crecer para progresar. Como bien dices, veremos en unos años.
Muy interesante, María. Hay muchos matices, pero el relato me parece muy sólido. Creo en cualquier caso que también influyó bastante que el movimiento ecologista más razonable entró en pánico y se echó a los brazos del capitalismo simbólico del postureo, y en una mezcla de greenwashing y sobrerregulación, ahogaron también el crecimiento.
Hmm. A ver, explicame esto un poco mejor, que no sé si te sigo. Dices que el ecologismo se entregó al greenwashing?
Quizá más bien al revés: el capitalismo simbólico se aprovechó de la superioridad moral que le podía brindar el discurso ecológico y lo adoptó de dos formas contradictorias, pero debilitadoras del crecimiento: el greenwashing corporativo e institucional que destina recursos y esfuerzos en el marketing para parecer “verdes” y “sostenibles”; y al mismo tiempo, la sobrerregulación, que efectivamente ha contenido emisiones y consumos insostenibles a costa muchas veces de debilitar el crecimiento y cercenar la innovación.
Accurate. En lógica de suma cero la moderación es un callejón sin salida. Sin una promesa creíble, la democracia se vacía y deriva en tribalismo medieval. Urge entusiasmar con una alternativa optimista. Gracias por el post, a la espera del libro
Es un escrito con consideraciones importantes. El tema también lo es.
Debido a una lectura reciente ("La crítica agotada", Naredo), yo he asumido una idea de Naredo, la de que hay que superar la "metáfora absoluta" de la producción. Por ejemplo, se habla incluso de producir tierras raras, producir oro. Todo eso es alquimia. Existen las palabras "extracción", "adquisición" y "distribución", que (si uno no es economista madrileño, para quien "producción" tiende a significar ganancia oligárquica) pueden explicar perfectamente por ejemplo los flujos de petróleo, así como su uso en los países ricos, sin recurrir a la palabra "producción".
De todos esos términos, el que resulta clave es el de "distribución". No se trata de que esa distribución sea "ambiciosa", simplemente de que sea buena. Eso es lo que en Vivienda, actualmente, resulta implanteable. Una buena distribución.
¿Qué es distribuir bien la Vivienda? Esa es pregunta que se puede contestar de muchas maneras. Pero tendría ya valor el mero hecho de plantearla insistentemente.
Finalmente, y por recoger el hilo de Obama, este contó con un investigador bastante interesante en sus filas --Eric Klinenberg, el autor de "Palacios del pueblo" (que yo pude leer por la difusión de la obra que hizo Íñigo Errejón, de modo que, de paso, le reconozco yo también como un intelectual responsable, en el sentido de Chomsky, y por cierto un compañero). Ahí Klinenberg despliega su particular idea de la abundancia. "Biblioteca", en su prosa, es "palacio del pueblo". Y él dice: debe estar abierta de 9 a 9, todos los días, festivos incluidos. Es solo un ejemplo, pues también habla de Vivienda en detalle, de piscinas públicas y su historia en EEUU, y de algunas otras cosas. El debate no es tanto entre el más y el menos. La cuestión es que esas cosas (biblioteca decente, piscina en verano) la propiedad no puede darlas ni siquiera de manera suficiente. Por mucho dinero que tenga uno, no puede comprar miles de libros de un año para otro, ni una piscina grande tampoco. Puede comprar versiones peores de eso. No se le plantea entonces la cuestión de la abundancia: de hecho, es que no llega a plantearse la de la suficiencia. La vacuna del Covid es otro ejemplo de éstos. La disponibilidad diaria de todos los distintos periódicos (esa que garantizan las bibliotecas públicas de calidad). Y se podrían seguir citando más mejoras que, en términos realistas, solo pueden ser públicas.
En todo esto, apenas debe jugar un papel la metáfora absoluta de la producción. ¿El problema es cómo se paga? Tampoco, pues como sabía Keynes, no todas las inversiones son a fondo perdido. La educación es la que menos lo es. Un euro en bibliotecas serán luego dos o tres ahorrados en las escuelas (por ejemplo, dejando de comprar 28 libros de texto iguales, no digamos ya 28 tablets para cada grupo con aplicaciones privadas, de pago, y otras extravagancias de ese tipo; si el profesor puede apoyarse en una biblioteca operativa, el equipo de centro puede dejar de tirar el dinero en compras individuales como ésas --ese sí tirado a fondo perdido, pues 28 cosas iguales no son más que 27 cosas innecesarias, más en la época del proyector y el ordenador en el aula). Y evidentemente, tampoco puede ser un problema "cómo se adquiere", salvo para un fanático que desee mercantilizarlo todo y considere que los impuestos son comunismo tout court. En cuanto a "cómo se extrae", resultaría en verdad gracioso que alguien propusiera que hay en España escasez de libros o de piscinas. Lo que hay es neutralización: libros no leídos y piscinas no usadas. Pero no escasez!
Así pues, me parece oportuna la orientación que le das a tus escritos. No se trata de defender una abundancia de producción. Sino una abundancia en el uso, de cosas que sabemos que ya hay. Puesto que ese uso debe ser comunitario (siendo lo otro una "conurbación" de Geddes, es decir, una ciudad no-planificada monstruosa) y público (siendo lo otro impagable), abundancia comunitaria y pública parecería ser el proyecto pendiente. Que no empieza de cero. Pero que debe desarrollarse. (Y si podemos abandonar la herencia de Kissinger, que impuso lo de "crecimiento sostenible" por lo de confundirlo con el "self-sustained growth" y eliminar sus mejores potencialidades; incluso podemos usar el término "ecodesarrollo" sosegadamente.)
Abundancia o barbarie, pues. En España no hay otra: sólo los necios piensan en volver a los árboles, como dijo con sarcasmo Georgescu-Roegen, el gran ecologista europeo.
Demócrito afirmó "Nada existe salvó átomos y espacio vacío; todo lo demás son opiniones".
Hace 20 años todos los optimistas iban en el barco del neoliberalismo. Ese barco naufragó en la crisis de 2008 y ahora hay que reflotarlo con otro nombre.
Supongo que si estas son las alternativas, mola más ser izquierda negacionista y que derecha fascistoide
Veo que no te he convencido ;-). Y tú, que propones entonces?
Para empezar, no escribir algo como este y creerse optimista: "¿No podríamos hacernos a la idea de que no hay más que repartir y conformarnos, encontrar otras formas de felicidad que no se basen en esperar constantemente algo nuevo y mejor? ... Yo, por mi parte, no tengo el menor interés en esa posibilidad."
No, pero eso sigue siendo tu opinión sobre lo que pienso yo. Lo que te pregunto, lo que me interesa saber, es qué propones tú para salir de la deriva en la que estamos (si es que compartes que estamos en una deriva de la que hay que salir).
Una deriva es una desviación del rumbo y nuestro rumbo no podría ser más consistente y coherente.
Muy interesante 😃. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack en español?