Tenemos un drama en ciernes: en el mismo momento en que las empresas se disponen a salir a bolsa, a la burbuja de la IA se le está poniendo cara de zombie.
Hola María. Mi nombre es Sergio, mucho gusto. Es muy buena la nota. Tu razonamiento, las deducciones que realizas y las conclusiones a la que llegas, se presentan como escasamente objetables.
Pero una de las cosas más difíciles en la economía del dinero, es la predicción. Se puede alertar sobre una crisis y en la medida en que el fenómeno posee características recurrentes, no estar ingresando en un terreno adivinatorio. Lo complejo es dar con la dimensión del objeto.
Y yo creo que a partir de la crisis de la subprime, tal cosa se ha vuelto completamente incuantificable, especialmente respecto al alcance que tendrá, desde la perspectiva de la estabilización y la continuidad.
Lo que está fallando aquí no es el objeto subyacente, sino el timeline. La infraestructura se construyó asumiendo que la compresión exponencial del progreso técnico llegaría antes de lo que llegó.
El problema es de escala: los mercados financieros no pueden operar en curva logarítmica. Necesitan trimestres, no décadas. Y cuando una tecnología que se mueve en escala exponencial intenta ser valuada con parámetros lineales, el resultado no es una burbuja — es una traducción fallida.
El objeto es real. Pero el marco de medición está obsoleto.
No exactamente, aunque entiendo por qué se lee así.
La burbuja y el objeto no son lo mismo.
Las puntocom se desinflaron en 2000. Internet no dejó de crecer. Google y Amazon fueron construidos sobre los escombros de esa corrección.
Una tecnología puede ser real y al mismo tiempo estar sobrevalorada. El mercado financiero no mide tecnología — mide expectativas de retorno a 90 días. Eso es todo.
Lo que se va a corregir es la valuación, no el vector.
La pregunta asume dos equipos. Pero la IA no es un rival — es el siguiente sustrato. No se trata de si las tecnológicas ganan o pierden. Es qué queda cuando el límite entre "nosotros" y "ellas" se borra.
Entiendo la diferencia. Quiero ir todavía más al fondo. Creo que ya estamos en un momento de la historia donde ha pasado demasiada agua debajo del puente, como para seguir esquivando el debate de la conexión entre este mundo deliberadamente especulativo y la vida real de las personas. Y no estoy hablando de ir hacia una economía plenamente planificada, pero vamos, no hay que estudiar demasiado para entender que la clase media (una anomalía en términos históricos) nace del consenso de pos guerra más elemental: no se puede vivir en sociedad sin repartir los beneficios económicos. Estamos abandonando este marco teórico para adentrarnos en una aventura de un par de "iluminados" que carecen de la formación más necesaria de todas: la humanista. La política como expresión de una síntesis racional tiene que gobernar estas locuras. Basta de dejar que el mercado "se corrija" arrastrando a millones de personas a la pobreza, la desesperación y la incertidumbre.
Hola María. Mi nombre es Sergio, mucho gusto. Es muy buena la nota. Tu razonamiento, las deducciones que realizas y las conclusiones a la que llegas, se presentan como escasamente objetables.
Pero una de las cosas más difíciles en la economía del dinero, es la predicción. Se puede alertar sobre una crisis y en la medida en que el fenómeno posee características recurrentes, no estar ingresando en un terreno adivinatorio. Lo complejo es dar con la dimensión del objeto.
Y yo creo que a partir de la crisis de la subprime, tal cosa se ha vuelto completamente incuantificable, especialmente respecto al alcance que tendrá, desde la perspectiva de la estabilización y la continuidad.
Un afectuoso saludo.
Lo que está fallando aquí no es el objeto subyacente, sino el timeline. La infraestructura se construyó asumiendo que la compresión exponencial del progreso técnico llegaría antes de lo que llegó.
El problema es de escala: los mercados financieros no pueden operar en curva logarítmica. Necesitan trimestres, no décadas. Y cuando una tecnología que se mueve en escala exponencial intenta ser valuada con parámetros lineales, el resultado no es una burbuja — es una traducción fallida.
El objeto es real. Pero el marco de medición está obsoleto.
O sea, según lo que decís, no estamos en una burbuja y las tecnológicas triunfarán?
No exactamente, aunque entiendo por qué se lee así.
La burbuja y el objeto no son lo mismo.
Las puntocom se desinflaron en 2000. Internet no dejó de crecer. Google y Amazon fueron construidos sobre los escombros de esa corrección.
Una tecnología puede ser real y al mismo tiempo estar sobrevalorada. El mercado financiero no mide tecnología — mide expectativas de retorno a 90 días. Eso es todo.
Lo que se va a corregir es la valuación, no el vector.
La pregunta asume dos equipos. Pero la IA no es un rival — es el siguiente sustrato. No se trata de si las tecnológicas ganan o pierden. Es qué queda cuando el límite entre "nosotros" y "ellas" se borra.
Entiendo la diferencia. Quiero ir todavía más al fondo. Creo que ya estamos en un momento de la historia donde ha pasado demasiada agua debajo del puente, como para seguir esquivando el debate de la conexión entre este mundo deliberadamente especulativo y la vida real de las personas. Y no estoy hablando de ir hacia una economía plenamente planificada, pero vamos, no hay que estudiar demasiado para entender que la clase media (una anomalía en términos históricos) nace del consenso de pos guerra más elemental: no se puede vivir en sociedad sin repartir los beneficios económicos. Estamos abandonando este marco teórico para adentrarnos en una aventura de un par de "iluminados" que carecen de la formación más necesaria de todas: la humanista. La política como expresión de una síntesis racional tiene que gobernar estas locuras. Basta de dejar que el mercado "se corrija" arrastrando a millones de personas a la pobreza, la desesperación y la incertidumbre.